Trance (2026)

para multipercusionista, Op. 36
Andrés Eloy Rodríguez

Trance para multi-percusionista Op. 36 es obra dedicada al joven percusionista venezolano David Fernández integrante de la Orquesta Sinfónica Juan José́ Landaeta. Este trabajo, el primero en su género realizado por el compositor, consta de un movimiento continuo dividido en tres secciones con una duración total de aproximadamente 10 minutos. La obra el está concebida para ser ejecutada por un solo percusionista, desplazándose entre dos estaciones de instrumentos de percusión con una concepción de agrupamiento bien especifica. Cada una de las estaciones aporta una sonoridad bien característica: La estación N°1 es empleada particularmente para la primer y tercera sección de la obra. Es de naturaleza activa en tempo y de carácter agresivo, utilizando una gran gama de instrumentos idiófonos de altura indefinida y membranófonos percutidos con baquetas.
En abierto contraste, la estación N°2 se reserva exclusivamente para el movimiento central. De carácter más lento en esta estación se utiliza instrumentos idiófonos de altura definida (glockenspiel, vibráfono) e instrumentos susceptibles de prolongar su sonoridad por la utilización de arco de contrabajo y un “suber-ball” (baqueta con cabeza de goma prefabricada que, frotada sobre la superficie de la membrana, en caso de los timpani, o en la superficie del gong o platos suspendidos).
Toda la obra discurre sin interrupciones, incluso durante la transición de una estación a otra, el percusionista sigue tocando algún instrumento portable, el cual mantiene la tensión de la obra, evitando su quiebre por algún silencio.
Como su título sugiere, la idea es que el solista se convierte en un “chamán” e induce a su “feligresía” (público, espectadores, etc.) a sumergirse en este viaje sonoro, sin fisuras, cortes o pausas, en una suerte de “oración continua”.

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