Soprano y flauta
Bestiarium está basado en poemas de Dulce María Loynaz (La Habana, 1902–1997). El libro homónimo de Loynaz reúne veinte poemas dedicados a distintos animales y fue escrito, según cuenta la autora, como una divertida forma de venganza contra un profesor de biología que la había reprobado en una tarea. Esta obra musicaliza cinco poemas del ciclo.
El primer movimiento, Tegenaria domestica, retrata a una araña que termina pagando con la muerte el precio del amor. Gestos musicales circulares evocan el tejido de la telaraña, de donde surge el material temático presentado por la flauta. El segundo movimiento presenta una escena inquietante: un oso baila foxtrot mientras “el odio baila en sus ojos”, contrastando la escritura vivaz de la flauta con una línea vocal tensa. En Lampyris limbipennis, multifónicos en la flauta evocan el cocuyo, luciérnaga caribeña, cuyo doble resplandor marca un giro hacia la luz. El cuarto movimiento entrelaza flauta y voz en una textura inspirada en el Et incarnatus est de la Misa en do menor de Mozart. El ciclo concluye con Hippocampus brevirostris, donde gestos musicales fluidos y figuras galopantes evocan el sueño de cabalgar un caballito de mar.
