Sonata paraguaya, 2014

orquesta de cuerdas

Diego Sánchez Haase

La Sonata Paraguaya combina el ritmo popular de la polca paraguaya con una estructura en la que el compositor se mueve con libertad. Por lo tanto, la palabra Sonata no hace referencia a la estructura musical sino más bien al hecho de suonare.

En la parte central de la pieza, el ritmo de la polca paraguaya combina la escritura en 12/8 con la del 4/4, como una superposición de la grafía antigua con la escritura moderna, que a la vez se combina con los típicos golpes del bajo en el ritmo popular, creando así un polirritmia interesante, y que es una de las características más importantes de la música folclórica del Paraguay y de Latinoamérica de carácter rápido. La armonía se basa plenamente en la escala hexatonal, o sea, la escala de tonos enteros.

La obra está escrita para una amplia orquesta de cuerdas, y requiere de algunas técnicas extendidas, como por ejemplo el pizzicato alla Bartók, el vibrato de arco, amplios glissandi ascendentes y descendentes, y efectos de percusión, especialmente en los contrabajos.

En la tercera parte de la pieza, se desarrollan tres solos: uno de violín, otro de viola y, el último, de contrabajo, que se tocan libremente, casi a la manera de recitativo, acompañados por el resto de la orquesta.

 

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