para flauta, oboe, clarinete, fagot, corno y piano
Entropía nace de la necesidad de traducir el estado de ansiedad y el caos interno a un lenguaje sonoro, interpretado por un quinteto de cuerdas frotadas a través de un lenguaje contemporáneo.
La estructura de la pieza se basa en un constante intercambio entre la estabilidad del legato y la interrupción abrupta del pizzicato, utilizando contrastes tímbricos para representar cómo la claridad de una idea se erosiona ante la llegada del desorden.
Este término «entropía» es usado en física y filosofía como la «medida del desorden inherente» es la tendencia inevitable de toda estructura a degradarse, dispersarse y transformarse hacia el caos; la obra busca que el oyente perciba esta «entropía» no solo como una disonancia, sino como una inevitable evolución emocional. Los motivos musicales nacen, se transforman y se desintegran, permitiendo que el caos tome el protagonismo.
